Como en todo buen artículo cuyo titular es una pregunta, la respuesta debería ser obvia: Sí. La firma electrónica es segura y, en la mayoría de los aspectos, ofrece más garantías que la firma manuscrita que usamos desde siempre.
Cuando hablamos aquí de firma electrónica nos referimos a la firma electrónica cualificada: la que se genera con técnicas criptográficas y emite una entidad de certificación autorizada por el INDOTEL, en el marco de la Ley 126-02 sobre Comercio Electrónico, Documentos y Firmas Digitales.
Para saber si una firma es segura, conviene medirla contra los cuatro pilares sobre los que descansa la seguridad de la información:
Veamos cómo se comportan la firma manuscrita y la firma electrónica en cada uno.
Para realizar la firma, la disponibilidad de una firma electrónica en la nube se da siempre que
haya acceso a internet y un dispositivo autorizado, por ejemplo: el celular de la persona; para
la firma manuscrita, hay que tener acceso físico al documento y un bolígrafo a mano. De estos, el mover el documento de un lugar a otro para firma manuscrita es un obstáculo cotidiano, mientras que en general todos tenemos disponibles nuestro dispositivo móvil y acceso a internet todo el tiempo.
En el caso de la firma manuscrita, la autenticidad está dada por los trazos de la firma misma.
Esta debe ser cuidadosamente contrastada con una versión de la firma que haya sido
previamente registrada, por ejemplo en la cédula, para garantizar la autenticidad.
En el caso de la firma electrónica, la autenticidad está dada por las propiedades matemáticas
de las técnicas criptográficas usadas para generar la misma, y por el proceso de verificación de identidad previamente realizada — este incluye verificación de datos biométricos y documentos de identidad.
Independientemente de la forma en que el documento ha sido firmado, este debe ser guardado celosamente para garantizar su confidencialidad.
En caso de un documento con firma manuscrita esto puede significar guardarlo en un archivo
bajo llave, o en una bóveda.
De manera similar, un documento firmado de manera electrónica puede ser guardado en un
medio de almacenamiento — como un disco duro externo — que a su vez se guarda en un
lugar seguro. Adicionalmente, pueden protegerse estos archivos con contraseña.
En el caso de la firma manuscrita, la integridad se verifica al contrastar originales y copias. El
veredicto de integridad está atado a verificaciones particulares de peritos, validación de cadena de custodia y procedencia. El acceso sólo a un original o sólo a una copia crea obstáculos para certificar la integridad del mismo.
En el caso de la firma electrónica, la integridad del documento es garantizada por la firma
misma. En caso de que un segmento del documento que ha sido cubierto con una firma sea
cambiado, esto se hace auto-evidente por las propiedades matemáticas de la firma.
Cada copia y cada original de un documento firmado electrónicamente es suficiente para
garantizar la integridad en sí mismo.
La firma electrónica supera a la manuscrita en disponibilidad, autenticidad e integridad, y ofrece las mismas garantías de confidencialidad, con una capa extra de protección.
En Digito somos una entidad de certificación autorizada por el INDOTEL. Si quieres llevar tus procesos de firma al entorno digital con todas las garantías, conversemos.